No te conozco




No te conozco viento 
y aún así te dilatas sobre mis rodillas
rodillas moribundas a la espera
del sonido del río
de la piedra anclada en mis pupilas

No te conozco viento
y tú me conoces en la alborada
y en cada secreto que te ofrezco

P

De vez en cuando vengo aquí para desempolvar mi almohada.

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