La leyenda de San Julián el Hospitalario de Flaubert


La Leyenda de San Julián el hospitalario, de Flaubert, narra las aventuras de Julián, que incluso desde antes de nacer ya tenía marcado su destino de santidad, anunciada por ángeles.

Por razones de azar o decisión, Julián, a pesar de haber llevado una vida y sus acciones con maldad, al final se convierte en santo porque se arrepiente de ellas.

Desde el inicio sus padres tienen visiones o anunciaciones por parte de ángeles, en las que se les marca un destino trágico pero también lleno de glorias. Julián se convierte en un excelente cazador y sobre esta cualidad se extiende casi todo el cuento.

Etapas en la vida de Julián antes de convertirse en santo

  1. Llena de virtudes, riquezas y cualidades para la cacería.
  2. La vida de casado y con la culpa de creer haber matado a sus padres.
  3. Por iniciativa de la esposa, el resurgimiento de la cacería y la verdadera muerte de sus padres por él mismo.
  4. Su vida de asceta en su expiación de culpas.
El sacrificio, ofrenda y rito 

Al inicio del cuento, Flaubert describe minuciosamente el entorno en que vivían los padres de Julián; éstos, al parecer esperaron por largo tiempo la llegada de un hijo y después de muchos ruegos a Dios, lo tuvieron.

En esta primera parte se puede constatar la ritualización de un hecho que al principio fue una ofrenda, los rezos, y luego cuando ya viene la donación -del hijo- llega el agradecimiento. Por lo cual, efectúan los festejos para agradecer a esa fuerza omnipotente el haber “regalado” algo tan esperado y tan aclamado.

Dos revelaciones en La leyenda de San Julián el Hospitalario

En la primera parte ocurren dos revelaciones (sagradas, si se toma en cuenta que es algo desconocido y que se ocultan, a pesar de haber revelado algo con la palabra) por parte de dos personajes misteriosos.

Por un lado, a la madre: anunciando la santidad de su hijo, y por otro, al padre: anunciando un futuro lleno de sangre y a la vez de poder. Ambos personajes sacrifican dichas anunciaciones, es decir, que no las revelan uno al otro.

Por su parte, ya se pueden encontrar estos personajes ofreciendo un rito de festejo en agradecimiento al nacimiento de la nueva criatura, pero con las dos anunciaciones surge otra “obligación” o prohibición: callar lo revelado para que en realidad la divinidad conceda lo que se ha dicho.

La promesa

El sacrificio se puede entender, según Roger Caillois, como una cuestión de reciprocidad, en la que hay un deudor después de haber sacrificado o consagrado algo.

Los personajes guardan su secreto, porque esperan recibir las acciones anunciadas por los ángeles. La anunciación es una promesa, pero ellos entienden que no se les dará gratuitamente y tienen que sacrificar algo, el secreto.

De esta manera, como ambos sabían su destino, llenaron de conocimiento y adiestraron al niño en la cacería, de tal suerte que se convirtió en un gran cazador.

Tal vez todas las atenciones que le dieron suscitaron la sed de matar bestias salvajes y que él mismo se convirtiera en una de ellas, como lo describe Flaubert.

Tercera revelación a Julián, el sacrificio de sus padres

Esta vez es a Julián. Esta anunciación no es tan acogedora como las anteriores, pues lo que se anuncia es la muerte de sus padres por su propia mano.

Lo cual hace que Julián sacrifique lo que más le da satisfacción, la cacería. Como la idea de que existiera la posibilidad de matar a sus padres lo embarga, ya ni la cacería llena su vida, se ha sumido en un letargo de tristeza.

Sin embargo, lo deja de hacer, lo sacrifica, y espera a través de eso que no suceda lo anunciado. Sacrifica las armas por temor a que sea por ellas que pueda ocurrir la muerte de sus padres.

En esa autoprohibición aún queda un resquicio de deseo de continuar con la caza, por lo que, nuevamente lo retoma y en el uso de sus armas cree haber matado a su madre y emprende la huida, por la culpa. En su hacer y creer rompe el sacrificio, no mantiene su rito hasta el final.

Se ratifica la promesa

En el contexto del bien y el mal comenzó a obtener fama por triunfar contra los malos, armó ejércitos y fue tal su hazaña que se convirtió en emperador al tomar por esposa a la hija de emperador.

Nuevamente, se cumple una de las primeras anunciaciones, la de emperador y fortuna. Además que en esta nueva etapa retoma el sacrificio de dejar las armas por la culpa que le sigue atormentado.

Sin embargo, en su sangre sigue el deseo de cazar y se presentan, otra vez, las tentaciones, ahora por vía de su esposa retoma las armas de la cacería.

Rompe nuevamente el sacrificio. Con este acontecimiento surge otro tipo de sacrificio que emprenderá con otra huida, pero esta vez se despojará de todos los bienes materiales para entrar en una especie de ascetismo, que lo llevará posteriormente por el camino de su santidad, la santidad anunciada desde el inicio.

Lo sagrado 

Pero en todo esto, dónde se encuentra la manifestación de lo sagrado. En cuanto a las anunciaciones como algo que se revela pero oculta en parte la verdad, es decir, que no se entrega de forma completa, ahí se estaría manifestando lo sagrado.

Por otro lado, el sacrificio, en relación con lo religioso y lo sagrado sería otra forma de buscar lo sagrado, se espera, pero aún no se manifiesta lo sagrado. Se sacrifican las palabras, las armas, pero en el fondo hay la esperanza de que se cumpla la promesa y del encuentro con lo sagrado.

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De vez en cuando vengo aquí para desempolvar mi almohada.

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