Libélula: la prostituta


Allí, postergada
está la razón, inmune
sed de benevolencia, llueve
la luz que se aparta para reconocerse
presa, delirio, entrañas
más que una prostituta
yace en la espera de la oscuridad
apacigua cada flor que la tortura
el desprecio ya no hablará más por ella

P

De vez en cuando vengo aquí para desempolvar mi almohada.

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