miércoles, marzo 05, 2014

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La delgada línea entre la vida pública y la privada: Comentarios sobre Una Giornata Particolare


Al ver una película o cualquier obra de arte es un tanto difícil deshacerse de ciertas ideas preconcebidas y mantener un tono objetivo al emitir una crítica u opinión de ella. En el caso de Una Giornata Particolare del italiano Ettore Escola se vuelve un poco más difícil, pues se trata de una narración, aunque ficticia, histórica y con elementos tomados de una etapa en la que Italia se vio inmersa: el fascismo. Es difícil no verla desde un punto de vista actual, e imposible no hacer comparaciones entre la vida de esa década y aspectos que aún permean en nuestra sociedad contemporánea y que sin embargo no están subyugados al fascismo. Me refiero a la situación de desventaja y represión de ciertos grupos o personas, como la de la mujer o la de los homosexuales.

Si bien, la película de Scola retrata una historia general, ésta es contada desde lo particular de la vida de dos personajes solitarios, que representan estos dos grupos en la sociedad que se han visto marginados y rechazados en muchas etapas de la historia universal.

La historia se sitúa en la Italia fascista de la década de los 30s y comienza contextualizando al espectador con imágenes de la llegada de Adolf Hitler a Italia en blanco y negro que fueron tomadas en su momento, así como una voz en off de radio que narra lo que acontece. Habrá que advertir o preguntarnos ante esto ¿por qué no prescindir de dichas imágenes y entrar de lleno a la vida de los personajes? La razón podría ser que el espectador observe cómo fue realmente esta fecha, situarlo en las calles de Roma inundadas de gente, soldados y diplomáticos. Estas imágenes refuerzan toda la trama y lo que posteriormente se verá en la vida de los personajes.



Tal vez si se prescindiera de ellas no tendría la fuerza que logra, pues la intención claramente es mostrar el movimiento de masas que el fascismo había logrado, y con ello una ideología nacionalista radical en la población. Después de casi siete minutos de contexto se cambia la pantalla a color con un plano detalle de la bandera nazi que se ondea en un complejo habitacional típico de la ciudad.

El día comienza como un día general y se va convirtiendo a un día particular desde el momento en que la cámara atraviesa como un testigo mudo los muros y ventanas de un departamento y recorre todos sus rincones presentándonos a la familia que lo habita, en especial a Antonietta. La película, desde este momento nos muestra cómo lo que ocurre en una escala nacional afecta de manera particular a este y otro personaje que saldrá más adelante y que se quedan solos mientras los demás acuden al desfile de bienvenida de Hitler.

La vida pública y la privada se funden en una sola y esto se logra por la inserción de la voz de un locutor de radio que durante toda la película aparece en ciertas escenas para decirnos esto es lo que pasa aquí adentro, pero allá afuera la nación festeja la llegada del Fürer. La radio sonando en estas escenas funciona como un hilo conductor de la historia, y hace que como espectadores no se nos olvide que lo que ocurre a los personajes está dictado y condicionado principalmente por la situación social y política que se vive fuera de esas paredes. La cámara hace lo suyo y nos adentra a la vida privada de una familia típica que vive bajo el influjo y ordenanza del fascismo que impera en el país.



Lo importante de la película no es sólo el retrato de una situación histórico social, sino el cambio de perspectiva que sufre Antonietta a lo largo de ese día concreto, una especie de sacudida mental que se da gracias al encuentro azaroso con Gabriele. Todo mundo acude al desfile nacionalista, pero mientras las demás personas se van Antonietta se queda porque debe cumplir con el rol que le toca jugar: ama de casa, esposa y madre que sólo debe dedicarse a atender las necesidades de la familia.

Antonietta es una mujer cansada de jugar ese papel, cada plano nos ayuda a adentrarnos más a su sentir, desde un general donde vemos su desgano, hasta un close up donde se puede apreciar  un rostro cansado pero lleno de resignación.

Luego vendrá un cambio de giro que se da por la situación más azarosa, el ave de Antonietta se escapa y va a parar precisamente a la ventana de Gabriele, otro personaje muy singular pero con una vida que tiene mucho en común con la de Antonietta. Es como si el azar les hubiera jugado una broma, pues Grabriele, un homosexual reprimido, repudiado y expulsado de su trabajo por su orientación sexual, está a punto de suicidarse, pero la llegada de Antonietta le impide hacerlo.



La soledad de ambos personajes juega un papel muy importante porque es lo que los lleva a identificarse. Gabriele sabe que no es el único reprimido y rechazado por el sistema, así que la figura de Antonietta le da un giro a su vida y le dota de un poco de esperanza. A partir del encuentro, todo será lo que les ocurre a ambos, así conoceremos un poco más su sicología. Antonietta está de acuerdo con el fascismo, pero no lo ha reflexionado, en ella existe toda clase de estereotipos: “la cocina no es un lugar para los hombres”, dice.  Por su parte, Gabriele le hace ver que esa ideología la reprime como mujer.

Al conocer a Gabriele, Antonietta se va dando cuenta de su situación y al enterarse que él es homosexual y que fue despedido por ello, ocurre una empatía. Simplemente se trata de dos personas que se sienten solas y quieren ser escuchadas y ser tomadas en cuenta por lo que son y no por lo que dicta el sistema que deben ser.


Elementos a destacar en la película


En términos formales se realiza una contextualización en la primera escena. Luego se muestra la típica familia en la que la mujer cumple con el papel tradicionalista de esposa, madre y ama de casa.
La historia se sitúa en un complejo habitacional, ¿qué significan estas imágenes? Podríamos decir que es el común denominador del país, lo que ocurre en ese complejo es lo que ocurre fuera de él, y así como se muestra la vida de estos dos personajes, bien pudo ser la vida de cualquiera.

De fondo se puede apreciar la crónica de lo que acontece en el desfile y se escuchan también los himnos militares, lo cual funciona bien para fundir la vida pública y la privada. Cosas ocurren simultáneamente, la vida de ambos y todo el mundo afuera. La cámara se mueve por los espacios para llevarnos más a fondo a todos los aspectos de las vidas de los personajes.

La figura de la mujer que se destaca o retrata es la de represión y cansancio; con el empleo de close up se refuerza esta figura. También se puede apreciar una sociedad que sigue convencionalismos y estereotipos, hay gente entrometida en la vida de los demás y el aspecto de quedar bien con el otro porque en el fondo se necesita su aprobación, en este caso la portera representa a la sociedad que juzga y la doble moral del sistema que rige.



También podemos decir que se hace una crítica a las convenciones sociales que condenan todo lo que es diferente. La mujer y el homosexual están en similar situación, trabajo, condición y estereotipo. Cada elemento de utilería en los departamentos también ayudan a consolidar la historia, los objetos también hablan y dicen eso que no se dice, por ejemplo un cuadro cristiano, diplomas, fascismo, álbum de fotos, en general, todos los elementos aportan narrativa a la película.

A pesar de ser un día donde se cae en ciertos clichés, también es un día particular en el que puede cambiar la visión de mundo que se tiene, el encuentro de los dos personajes da un giro a la vida de ambos, es como un detonante para que la mujer tome conciencia de sí misma como mujer y para que el hombre acepte seguir viviendo a pesar de la injusticia.


Sandra de Santiago Félix
22 de febrero de 2014



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