Otra vuelta de tuerca de Henry James: fantasmas, espectros y otros demonios


Henry James aborda este tema en su novela de terror "Otra Vuelta de Tuerca". Según Lovecraft, triunfa con esta forma de presentar lo sobrenatural.

Henry James (1843-1916) abre un espacio para dedicarlo al género de terror con su novela Otra vuelta de tuerca. Aunque el tema principal no es lo sobrenatural como algo verídico, retoma algunos elementos para infundir el miedo en el lector, independientemente de si es real o no la historia que se cuenta.

H. P. Lovecraft dice que “Henry James triunfa de su inevitable pomposidad y su prolijidad para crear un auténtico clima de siniestra amenaza; y nos pinta la odiosa influencia de dos sirvientes muertos e infernales, Peter Quint y el Aya Miss Jessel, sobre un niño y una niña que estuvieron bajo su cuidado.

Lo sobrenatural, espectros que infunden miedo

Son varias escenas donde se muestra directamente la aparición de figuras misteriosas que van influyendo en las sensaciones del lector y lo incitan a continuar leyendo, a pesar del miedo a causa del secreto que envuelve la narración.

Éste es el elemento principal del que toma mano Henry James, puesto que el hombre de manera natural se siente atraído por lo desconocido y lo prohibido, tal como lo resalta Lovecraft: “el miedo es una de las emociones más antiguas y poderosas de la humanidad, y el tipo más viejo y más poderoso es el temor a lo desconocido”.

La aparición del fantasma

Una de estas escenas puede ser la que presenta en el capítulo III, donde comienzan a suceder los hechos extraños, sobrenaturales. La institutriz tiene un encuentro sorpresivo con la figura de un hombre misterioso que no pertenece a la casa ni al pueblo.

A la institutriz la intriga la forma en que la figura la mira fijamente y luego de dar unos pasos desaparece. Conjuntamente, a través de la descripción del paisaje que se desarrolla en una casa de campo tradicional del siglo, el autor plasma el enigma que se encierra en el lugar.

Este elemento será uno de tantos retomados por el autor para provocar en el lector la sensación de suspenso. Además, es importante destacar la presencia de los niños, quienes fungen como mediadores entre el mundo sobrenatural y el plano real de la historia.

La inocencia de los niños frente al temible espectro

Es a ellos a quienes se les representa, al igual que a la institutriz, el espectro antes descrito, que posteriormente se sabrá que es Peter Quint, un antiguo criado de la casa de campo y cuidador de los infantes.

Los niños, Flora y Douglas, aparecen como testigos de la presencia del espectro. Los niños son buenos, inocentes y bellos, en contraste con el espectro, que es siniestro, de aspecto extraño, alguien a quien debe temérsele.

Espectros, brujas, vampiros y otros demonios

Esta contraposición también se presentaba en algunas historias del folklore medieval; los espectros, brujas y demás demonios hacían presencia ante seres buenos, inocentes y hermosos, de preferencia aquellos que hubieran adquirido tales características en medio de sucesos funestos.

Se ha tenido la creencia desde entonces que sólo personas con estas características son capaces de ver tales fenómenos, siendo esto un elemento que retoma Henry James de la tradición de la literatura de terror.

Luego se da una segunda aparición de tipo sobrenatural, en esta ocasión se trata de una figura femenina, Jessel, antigua institutriz, quien murió bajo circunstancias desconocidas y no se supo nada más de ella al igual que Peter Quint. Es una mujer vestida de negro, pálida y terrible, una figura de horror y maldad igual a la de Peter Quint.

Cabe destacar las interrogantes que surgen en toda la narración, que también funcionan como medio para despertar la duda. Cuestionamientos como ¿por qué expulsaron al niño del colegio? ¿Cuál es el interés de la institutriz por esclarecer el caso? ¿Por qué muere Douglas al final, después de la última visión del espectro? Y ¿por qué la institutriz no debe mantener comunicación con el tío?

Aportaciones de Henry James a la literatura de terror

Este último elemento se puede considerar una aportación de Henry James a la literatura de terror, pues anteriormente todos los casos llegaban a una conclusión de tipo racional y ofrecían pocas perspectivas al lector para una interpretación, más allá de lo acontecido en las obras.

La forma estructural en cómo se construye la obra, es decir, que no cierra la historia, la deja abierta para la interpretación del lector, es también un elemento del cual se vale James para intrigarlo y llenarlo de posibilidades en torno a lo que pretende con esta narración.

Incluso esta forma funciona de tal modo que al lector le surja el horror y que al final lo deje con la duda dando pie a nuevas formas de literatura en la actualidad.

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De vez en cuando vengo aquí para desempolvar mi almohada.

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