Novela caballeresca, evolución de la figura del caballero

Las historias caballerescas de la Edad Media tienen sus características muy peculiares; la mayoría de ellas constantes en cada una de las historias. El caballero era la figura más importante porque realizaba empresas tan difíciles que no cualquier mortal podía emprender. Era a la vez de un personaje lleno de cualidades valerosas, como un subordinado del rey. Ser caballero era tal vez lo más grande que un hombre podía aspirar. El caballero debía ser valiente, honesto, casto y obediente a las órdenes del rey, entre otros "requisitos". El espacio donde se entregaba la a la lucha y a la búsqueda de hazañas era en los bosques, además del castillo. En general, una figura muy importante e imprescindible.
Conforme pasa el tiempo se van dando cambios trascendentales que le dan giro a las acciones y a las ideas del hombre. En cada época o lapso de tiempo no hay un corte específico para separarlas. En el trascurso de la Edad Media al Renacimiento no hay excepción del cómo se percibe al caballero; y se notará además que es de una forma intencional, pues se buscan nuevas formas, de pensar, de actuar, de concebir al mundo.
Una obra significativa en este aspecto es Orlando Furioso, poema caballeresco que consta de 45 cantos y que alcanzó mucha popularidad en su tiempo. Fue escrita por Ludovico Ariosto (1474-1553). Esta obra influyó en varios escritores como Miguel de Cervantes. La figura central es Orlando el cual ha perdido la razón pero sus enormes fuerzas físicas le acompañan durante toda la vida.
Antes de fijarnos en dicha evolución de la figura caballeresca, veamos a manera de secuencias la historia:
Angélica es perseguida por Rinaldo y Ferraú. Un fantasma exhorta a Ferraú a que conquiste en la batalla el yelmo de Orlando y se lanza en su búsqueda. Se encuentran Angélica y Sacripante rey de Circasia ( pretendiente). Está convencido que mientras estaba en oriente, Orlando la hacía suya. Angélica le propone que le sirva como paladín igualmente casto. Cuando Sacripante cree que tiene a Angélica en sus manos, lo interrumpe un caballero vestido de blanco. Combaten. Muere. La amazona de blanco era Bradamante. Aparece Baiardo, caballo de Rinaldo, Sacripante trata de atraparlo por el freno; persiguiendo a Baiardo aparece Rinaldo. Baiardo lo ayudó para que la encontrara.
Hostal de los Pirineos: El Hipogrifo hace su aparición, un hombrecillo negro (Brunello) le sirve como guía a Bradamante (hermana de Rinaldo), Brunello era un ladrón al servicio del ejército sarraceno; le robó a Angélica un anillo mágico originario del Catay. Ellos dos trataban de liberar a un caballero encarcelado en el castillo del mago Atlante, Ruggiero. Bradamante sabe lo de Brunello pues le quiere quitar el anillo, único medio para resistir los encantamientos del mago. Brunello debía conducir a Ruggiero ante el rey Agramante y restituirlo a su puesto de combate en las filas sarracenas. El fin de Bradamante era porque estaba enamorada de Ruggiero. Cada paso de él estaba dictado por los astros. Debía convertirse al cristianismo y casarse con Bradamante pero también que después del matrimonio moriría traicionado por la casa de Maganza. Esto lo sabía el mago Atlante por eso lo encerró en su castillo donde lo tenía rodeado de hermosas mujeres y valientes caballeros. Bradamante y Brunello llegan al castillo. Brunello pierde el anillo y pasa al dedo de Bradamante que sopla el cuerno (señal de desafío), sale Atlante diciendo fórmulas mágicas del libro, pero para Bradamante con el anillo no vale la magia. Bradamante finge perder y desmayar, obliga a Atlante a romper y se desvanece el castillo, Ruggiero queda libre.
Apenas liberado, es raptado de nuevo en Francia, campo de batalla de los ejércitos regulares franco sarraceno. Inglaterra sigue siendo el teatro de las aventuras solitarias de los caballeros andantes. Rinaldo es enviado por Carlomagno a Inglaterra para pedir refuerzos, pero en su camino se topa con algunas causas generosas que lo hacen desviarse. Salva a Ginebra de una falsa acusación que le habían hecho y todo para que Ginebra y Ariodante se casaran. Dos fuerzas se disputan a Ruggiero, Bradamante con ayuda de la maga Melissa y el rey Agramante, después de haber peleado las hadas hermanas, por Ruggiero, decide junto con Astolfo regresar al campo de batalla. El ejército de Carlomagno está en apuros en París.
Orlando sólo piensa en angélica, está lejos de los únicos pensamientos que debiera abrigar el ánimo de un paladín como él (ejemplo de devoción y castidad). Por un sueño, Orlando sale en busca de Angélica, la espera del ejército dura desde el otoño a la primavera. En su trayecto, pone sus armas al servicio de Olimpia, se entera de la existencia del arcabuz, le pide a orlando que la acompañe a entregarse al enemigo y vele porque Cimosco mantenga su palabra y salve a Bireno. Orlando desafía a Cimosco, alcanza la espada y gana. Holanda es liberada, Orlando cumple su empresa. Bireno abandona a Olimpia. Ruggiero encuentra a Angélica a punto de ser devorada por un monstruo marino, la salva. Orlando vuelve en razón, Carlos ha ganado la guerra, Bradamante y Ruggiero pasan por una prueba final pero si la logran vencer.
Al comienzo la figura de Orlando no aparece todavía muy marcada, sólo la tentativa a Ferraú de vencer a Orlando en batalla. Eso nos dice que encontraremos un Orlando que por algún motivo se tiene que vencer. La importancia de este caballero radica en que es el mejor combatiente de los ejércitos de Carlomagno (Roldán). En su cantar a diferencia del Orlando Furioso, siempre fue fiel a la corona francesa y no decayó. Ahora notamos cómo nunca se presenta a combatir, porque le están afectando otras situaciones, el amor no correspondido de Angélica, a quien ama.
Otro ejemplo de abandono de empresa es cuando Carlomagno manda a Rinaldo a Inglaterra, pero por unirse a la causa de los enamorados, en esa misma parte él es solicitado (por ser caballero) a que desmienta las acusaciones en contra de Ginebra. En combate vence al acusador y emprende su viaje nuevamente.
Rinaldo a veces sobresale más que Orlando, mientras uno combate a favor del amor, el otro, loco, busca a su amor. Aun así los dos, de algún modo se sublevan a su autoridad, se ocupan de sus asuntos, le dan más importancia a la individualidad del hombre, muy diferente al caballero de la Edad Media .
Otra variante de las historias de caballeros es la imagen de la mujer, en este poema, nos encontramos a Bradamante que es una guerrera cristiana y quien además se enamora de su enemigo, Ruggiero que es un moro. Lucha por él y lo libera algunas veces. Hallamos además dos posiciones distintas de creencias, lo mágico fantástico y lo religioso cristiano.
Haciendo la comparación con el Cantar de Roldán, en el Orlando Furioso, desaparece aunque no del todo, la influencia cristiana tan marcada en el cantar, por ejemplo cuando Carlos tenía las visiones de la victoria, o cómo el obispo también luchaba a favor de las fuerzas carolingias. Ahora no hay tanto fanatismo, aunque sí hay la intervención, porque la lucha es de un pueblo cristiano con un moro. No dejan de aparecer las visiones pero se marcan más los aspectos fantásticos como criaturas increíbles que vuelan (Hipogrifo), anillos mágicos y presagios-profecías que por alguna razón se cumplirían; las hadas que poseen virtudes específicas lo que se puede analogar con los pecados capitales. Se logra muy bien convivir dos polos opuestos de la ideología.
La espada del caballero ya no tiene tampoco un valor como antes, con la aparición del arcabuz se deja de lado. Característica que le da a la obra el toque de crítica a lo medieval, símbolo también de la novedad. Lo más significativo en el poema es que con todo lo mencionado, se le da al caballero más características de hombre, ya no como una aspiración inalcanzable, el caballero puede huir y regresar sin tener que bajar la frente como Rodomonte que al final regresa a desafiar a Ruggiero. Este poema caballeresco resume lo que acontece en un tiempo de transición donde el hombre es el que ahora importa, el que tendrá que resaltar por propio mérito en busca de la modernidad.

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De vez en cuando vengo aquí para desempolvar mi almohada.

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